Actualidades Número 486 28 de mayo

Virgen del Rosario del Pozo II La verdadera devoción mariana es fiel a la Iglesia
• Arnold Omar Jiménez Ramírez

La fidelidad a Cristo y a la Iglesia tiene un carácter dialogal, interpersonal, esponsalicio y comprometido. Significa una mutua donación, una amistad profunda, una confianza plena, un compromiso permanente. Para entender lo que significa ser fieles, hemos de mirar a Cristo, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, que afirma: "No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Jn 5, 30): Juan Pablo II, en el Mensaje a los Seminaristas de España, en 1982
En las Bodas de Caná, María obtuvo de Jesús el primero de sus milagros a pesar de que el Hijo del hombre sabía que su hora no había llegado. En este episodio evangélico María enseñó a los cristianos de todos los tiempos el camino seguro que lleva hasta su Hijo amado, el de la obediencia: «Hagan lo que Él les diga». «La obediencia y fidelidad a la Iglesia es signo de amor, obediencia y fidelidad a Jesucristo» decía Juan XXIII. En la devoción a la Virgen del Rosario del Pozo hay muchos elementos que se deben y se pueden rescatar, sin embargo, la obediencia a la Iglesia, como Maestra, es un imperativo ineludible que algunos de los líderes de esta devoción no asumen, ni quieren asumir, argumentando «una persecución, como ya lo había "revelado" la Virgen a ellos».
Los "excesos de la Iglesia"
El pasado 20 de mayo, devotos de la Virgen del Pozo se reunieron en el Centro Internacional de la Amistad –donde no participó ningún sacerdote o representante del arzobispado tapatío– y ahí manifestaron su preocupación por lo publicado por este medio el domingo 14 de mayo, en la edición n. 484. Aunque uno de los líderes, Francisco Rivera, insistía en que deseaban seguir trabajando con la Santa Madre Iglesia y que se sabían católicos e hijos de la Iglesia, no dudó en señalar que la «Iglesia ha cometido algunos excesos», refiriéndose concretamente a los señalamientos que en repetidas ocasiones y en diversas instancias eclesiásticas, se han hecho en torno a la devoción de la Virgen del Rosario del Pozo. Sin embargo, en su intervención, Francisco Rivera hizo un insistente énfasis sobre «la obediencia a la Virgen» recordando a los oyentes que en no pocas ocasiones habían sido víctimas de persecuciones y difamaciones.
La Iglesia, como Madre y Maestra, no duda de la buena voluntad de muchas personas que se han sumado a esta devoción; en muchas ocasiones ha invitado y sigue invitando a rescatar y valorar lo positivo de su adhesión, como por ejemplo: El rezo frecuente y la promoción del Santo Rosario; el amor a María Santísima y el celo porque Ella sea amada en el mundo. Empero, hay muchos aspectos preocupantes entre los seguidores de esta devoción; como la de su funcionamiento, prácticamente sectario.
Ideas sectarias
El mismo libro, habla de conceptos que pueden ayudarnos a descubrir un grupo sectario; dichos conceptos se ajustan muy bien a la devoción de la Virgen del Pozo: Plenitud. En esta devoción, la plenitud es la perfección suprema del ser, es la promesa de no morir, si se cumplen dos condiciones: Entrega al grupo y sacrificio.
Nueva estirpe. Se consideran un pequeño grupo de elegidos; hacen alusión a las características: Eleccionismo y salvacionismo propios de una secta. Un grupo exclusivo de hombres y mujeres que pondrán a Dios como prioridad de vida, y que harán realidad el Reino de Cristo en la Tierra, a su manera. Una prueba de esta mentalidad es lo que llaman: «El propósito séptimo»: «Sólo habrá algunos elegidos dentro de los elegidos que estarán en la morada del Padre en el Cielo; ni siquiera Jesucristo puede decidir quién estará a su izquierda o a su derecha». El crecimiento espiritual de los promulgadores, se resume en el número de adeptos captados para el grupo; si se consigue morir siendo fiel al grupo, no se pasará por el Purgatorio, pues hay sólo dos posibilidades para los miembros: El Cielo o el Infierno.
En la Iglesia o fuera de ella
El grupo afirma, y así se constató en la reunión del 20 de mayo, que es católico y que la Iglesia tiene la verdad de salvación, mas sólo sus miembros tienen la verdad absoluta. Por lo tanto, llaman «persecución» a las orientaciones que les hace la Iglesia y los líderes siembran en los adeptos sentimientos de incomprensión hacia la Iglesia, pues la gente del mundo (todos nosotros) no sabemos lo que a ellos se les ha revelado.
Hay que recalcar, en fin, que este grupo se escuda en la devoción a la Virgen María para ganar dinero para sus líderes, engañando y estafando a personas inocentes. Cada uno de los argumentos ofrecidos aquí son comprobables y tienen como único propósito, orientar a quienes son devotos de la Virgen María, a quienes trabajan dentro de las estructuras parroquiales y diocesanas, y ante el surgimiento de cualquier duda, acudan a consultar a un sacerdote.
Estrategia de engaño
Son tres situaciones distintas las que ofrecen un panorama general del funcionamiento y situación de este grupo y cómo se le puede desenmascarar.
a) La aparición de la Virgen del Rosario del Pozo (el «escudo» del grupo).
La historia de la supuesta manifestación de la Virgen en 1953 y que sigue actualmente en estudio, es utilizada por ellos como su escudo. Si alguien los ataca, entonces ataca a la Virgen, por lo que es menester defenderla.
b) La devoción a la Virgen del Rosario del Pozo (la cara del grupo ante la sociedad). Todas las características de esta devoción en sí misma parecen no presentar nada de malo; promueve el rezo del Santo Rosario, las visitas de la Virgen casa por casa, actividades en honor a la Virgen, eventos con jóvenes, proyección de videos sobre la historia de la aparición; se fomentan, inclusive, los Sacramentos, la Eucaristía, las virtudes, la consagración a la Virgen, en general, cosas positivas. Esta es la cara del grupo ante la sociedad, ante la Iglesia, familiares, devotos, etcétera. Mas en la realidad, esta táctica constituye sólo un «gancho» para invitar a personas a una serie de pláticas y entrar a un proceso de «lavado de cerebro», para que los devotos se conviertan en «promulgadores». Siendo promulgador se debe aceptar que: «En los líderes del grupo se manifiesta la voluntad de la Virgen María, por lo tanto su palabra es una especie de mandato divino; a ellos debe donarse la vida libremente para los ideales del grupo y que en caso de excomunión por parte de la Iglesia Católica, el adepto seguirá fiel al grupo quien por último, en una ceremonia secreta, jurará ante la Biblia que no dirá nada de lo que le sea revelado.
Lo más preocupante dentro de este grupo es su proselitismo sectario. A continuación explicamos el tercer punto:
c) La misión de la Virgen del Rosario del Pozo (MVRP). El grupo funciona, en la práctica, como una secta. Los puntos enseguida señalados, los propone el libro Las sectas de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, al dar pautas para distinguir a un grupo sectario:
• Líderes inspirados
El líder o líderes de la devoción se presentan como designados por la Virgen María, para hacer cumplir su «misión». Por este motivo, exigen sumisión incondicional y obediencia total. Las desobediencias son castigadas duramente.
• Rigidez en las creencias
Se anula el pensamiento crítico y la capacidad de discernimiento. Se debe creer sin cuestionamientos ni dudas. Se alega que sólo dentro del grupo hay posibilidades de salvación.
• Aislamiento del grupo familiar y social
El mundo, para las sectas, es esencialmente malo. Para ellos, Satanás puede estar obrando aun por medio de nuestros seres queridos más cercanos. En el grupo, las Navidades se pasan con el grupo, no con la familia, igual el Año Nuevo y cualquier fecha que implique una unión familiar importante. Los devotos cambian, son impelidos a alterar sus costumbres y se llega a extremos que causan graves daños a la persona, fruto del fanatismo que exige la misión, como conseguir donativos y convertir a nuevos adeptos.
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